En una nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, su hija Dalma brindó un testimonio conmovedor y crudo sobre el estado de salud del ídolo en las semanas previas a su fallecimiento, el 25 de noviembre de 2020, en la casa del country San Andrés de Tigre.

Dalma describió con dolor cómo, junto a su hermana Gianinna, notó cambios alarmantes en el comportamiento de su papá. “No lo veíamos de la misma manera que siempre. Estaba muy lento, cuando él era rápido. Cuando hablaba por videollamada, le decía que lo volvía a llamar a los 15 minutos y ya no le podía entender lo que decía, balbuceaba. Sentía que algunas cosas que decía no las podía registrar bien”, relató.

Según Dalma, en ese momento el entorno de Maradona minimizó sus advertencias. “Nos decían que estábamos exagerando, que no era así. Eso dejó de pasar el día de su cumpleaños, el 30 de octubre, cuando todos vieron el estado en el que estaba (en la cancha de Gimnasia). A partir de ahí tomaron cartas en el asunto, ya no éramos las locas que decíamos que mi papá no estaba bien”, sostuvo.

La señal de alarma y la decisión de la internación domiciliaria

Dalma recordó que su hermana Gianinna no quería que Diego fuera expuesto en su cumpleaños porque “no estaba en condiciones”, pero que el entorno, con Maximiliano Pomargo a cargo de la casa, su primo Jonathan y Verónica Ojeda, insistió en que debía asistir “por contrato”.

Días después, el equipo médico tratante manifestó preocupación por el estado de Maradona y decidió realizarle estudios en la clínica Ipensa. Allí le detectaron un hematoma subdural, aunque aclararon que no era una intervención de urgencia. Sin embargo, el médico Leopoldo Luque pidió trasladarlo a Olivos para operarlo igual.

Dalma explicó que les presentaron tres opciones: internación en una clínica en contra de su voluntad, internación con consentimiento, o internación domiciliaria. “Desde Swiss Medical optaban por la internación en una clínica y Luque nos acercó la posibilidad de que una internación domiciliaria era mejor, porque mi papá no iba a aceptar internarse en una clínica. Nos presentó como la única opción posible. Nosotros aceptamos eso, pero pedimos que sea una internación seria, creímos que era lo mejor, con todos los equipos necesarios. Después nos dimos cuenta que nunca hubo ambulancia, que los enfermeros tenían problemas para entrar, que habían echado a los acompañantes terapéuticos. Nos hicieron creer que era la única opción posible”, denunció.

El traslado a Tigre y el doloroso final

Dalma contó que la familia aceptó la internación domiciliaria pensando que sería “seria”, pero que eso nunca sucedió. “Mi papá se quería ir, la clínica le había dado el alta y la llamaron a Jana para firmar. Nosotros no estábamos de acuerdo con ese domicilio de Tigre. La casa no tenía baño en la habitación de mi papá, pero bueno, Jana firmó y lo llevaron”, detalló.

Sobre su ausencia en la casa de Tigre, Dalma explicó: “No fui porque, justamente, Carlos Díaz nos dijo que era mejor dejarlo, no atosigarlo, no estarle encima, que estaba atravesando una abstinencia y que lo mejor era que estuviera solo. Era un plan que tenía él. Mi hermana planteó que iba a ser peligroso porque iba a pensar que lo abandonamos, pero él nos convenció de que era lo mejor”.

El día de la muerte de Diego, Dalma recibió el llamado de Gianinna alertando que su papá no estaba bien. “Cuando llegué a la casa de Tigre, mi papá ya estaba fallecido. Entré a la habitación, estaba tapado con una sábana hasta la altura del pecho. Lo vi muy hinchado, todo el cuerpo, la cara”, recordó conmovida. /TN