La declaración fue realizada durante una cena privada organizada por el Forum Club en el Raymon F. Kravis Center for the Performing Arts, en West Palm Beach, Florida. En ese contexto, Trump sostuvo que primero terminará el “trabajo” en Irán y luego se dirigirá a Cuba. Durante su exposición, mencionó al portaaviones USS Abraham Lincoln, que —según describió— sería desplegado en el Caribe y ubicado frente a la costa cubana.
El mismo viernes 1 de mayo, la Casa Blanca firmó nuevas sanciones dirigidas al gobierno cubano. El decreto establece restricciones sobre sectores estratégicos como energía, minería, Defensa y servicios financieros. Además, incorpora limitaciones a bancos extranjeros que operen con Cuba y medidas migratorias.
Estas disposiciones amplían sanciones anunciadas previamente a fines de enero, cuando el gobierno estadounidense había advertido sobre posibles aranceles y penalidades a países que suministren petróleo a la isla.
Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó las medidas y las calificó como “genocidas”. En la misma línea, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla señaló que se trata de un “castigo colectivo” contra la población cubana.
El 1 de mayo, en paralelo a los anuncios de Washington, el gobierno cubano encabezó una movilización en La Habana en defensa de la soberanía nacional. En el acto participaron autoridades del Ejecutivo y el exmandatario Raúl Castro, quien acompañó al actual presidente durante la concentración.
Según informaron autoridades cubanas, durante la jornada se reunieron millones de firmas en respaldo a la posición del gobierno frente a las sanciones. La movilización se realizó frente a la embajada de Estados Unidos en la capital cubana.
En el plano diplomático, el 10 de abril se desarrollaron reuniones en La Habana entre representantes de ambos países. En esos encuentros participaron funcionarios estadounidenses y autoridades cubanas, en el marco de contactos bilaterales que continúan activos.
Por otro lado, desde Washington se reiteraron cuestionamientos sobre la situación en la isla. El secretario de Estado, Marco Rubio, mencionó la presencia de estructuras de inteligencia extranjera en Cuba como parte de las preocupaciones del gobierno estadounidense.
En el Congreso de Estados Unidos, el Senado avanzó en una votación en la que rechazó establecer límites a eventuales acciones vinculadas a Cuba, lo que deja margen a futuras decisiones del Poder Ejecutivo en relación con la isla.
Las nuevas sanciones, las declaraciones del presidente estadounidense y las respuestas del gobierno cubano se produjeron en el mismo día, en un contexto de incremento de medidas económicas y pronunciamientos oficiales entre ambos países.