Tamer señaló que el aumento de la esperanza de vida plantea nuevos desafíos sociales y culturales, entre ellos la necesidad de garantizar una vejez digna, libre de discriminación y maltrato. En ese sentido, explicó que desde el PEAM y la universidad se trabaja no solo en la visibilización de las distintas formas de abuso hacia las personas mayores, sino también en la promoción del buen trato y la integración social.
“Nosotros trabajamos desde otra perspectiva, que sería el buen trato y la inclusión de los adultos mayores”, afirmó durante una entrevista en Radio Universidad, al remarcar que la transformación de estas realidades requiere un compromiso colectivo que involucre a toda la sociedad.
La coordinadora recordó además que el PEAM acaba de superar las tres décadas de trayectoria en la UNSE, convirtiéndose en una experiencia pionera a nivel nacional. “Hemos sido protagonistas de una transformación interna en la universidad y también de un importante impacto social y cultural”, expresó.
Tamer sostuvo que todavía persisten numerosos prejuicios vinculados a la vejez y advirtió que el maltrato no se limita a situaciones físicas o psicológicas. “También existe el maltrato económico y otras formas más sutiles, como no darles voz o invisibilizarlos”, señaló.
En esa línea, cuestionó las barreras que muchas veces se imponen a partir de la edad cronológica. “Todavía existe la idea de que, por haber cumplido determinada edad, una persona ya no puede hacer ciertas cosas. Sin embargo, hoy los adultos mayores demuestran que tienen capacidades, proyectos y mucho para aportar a la vida cultural y social de nuestras comunidades”, afirmó.